Cambiando de Blackberry

Por fin he recuperado la Blackberry y vuelvo a estar conectado con el mundo. La solución dada por la compañía: cambiar el dispositivo.

Solución simple pero que me ha traído de cabeza durante los últimos días (más de los que quisiera). Pero, por lo menos, ya la tengo de vuelta.

Este post es simplemente para comentar algunos de los problemas que he sufrido al volver a configurar el terminal y, finalmente, no han sido más que un par de gestiones que, de haberlo sabido antes, sólo habrían llevado apenas 20 minutos.

Con la Blackberry, tus cuentas de correo, así como la configuración de ciertas aplicaciones, va vinculada al pin que tiene cada terminal. Por lo que al cambiar de terminal, deben cambiar el pin asociado a tus cuentas y perfiles. Es algo que parece deberían hacer automáticamente si te han dado un nuevo terminal, pues al parecer no.

Así que deberíais poneros en contacto con el servicio técnico (en mi caso, que tengo contrato con Vodafone, con el teléfono 22555) para que hagan el cambio.

Han tardado apenas unos minutos en hacerlo y no ha hecho ni falta reiniciar el terminal (aunque lo he hecho, por si acaso, y por recomendación del técnico que me atendió). Me he pasado buena parte de la mañana intentando arreglarlo, para luego solucionarlo en unos pocos minutos. Si os pasa alguna vez… ya sabéis lo que tenéis que hacer.

Diario de una BlackBerry

Finalmente me han convencido para pedir una BlackBerry y estar conectado al mundo las 24h del día y, como todo, tiene sus pros y sus contras.

La cosa no ha empezado mal, tras unos primeros pasos dubitativos por las aplicaciones y algún que otro quebradero de cabeza para saber como funcionaba el aparatito… parece que ahora nos llevamos bien.

Ayer pude configurar la cuenta de correo con el Outlook y vincularla con la BlackBerry para compartir agenda, notas, tareas y todas esas cositas que les encanta incluir a los desarrolladores de “smart phones” (como les llaman ahora) pero que luego no sirven tampoco para mucho… yo sigo apuntando muchas de las cosas en papel y la mesa continua llega de post-its.

Pero se me olvidó una regla básica que había aprendido gracias a Windows… Olvidate de las actualizaciones!!

Esta mañana, la conectar mi Blacky (ya es en tono cariñoso) al ordenador, se actualizó el sistema de intercambio de archivos multimedia (vamos, la música que le había subido). Hasta ahí todo bien, no?

Pues no… al parecer, lo que antes de hacía directamente desde el Desktop Manager de BlackBerry, ahora tienes que conectar el bichillo en modo almacenamiento masivo, vamos, como un disco durno de toda la vida. Eso sí, como ya has entrado en modo sincronización, tienes que desconectar y volver a conectar.

Y si sólo fuese eso!! Ahora ya no reconoce el ordenador para cargar la batería… y ahí sí que la hemos hecho buena, porque sólo tengo un cargador que o bien está en casa o bien en la oficina, pero no en los dos sitios al mismo tiempo… y veréis como algún día me quedo sin batería (no sería la primera vez).

En estos momentos estoy intentando desinstalar el “BlackBerry Media Sync” (causante de todos mis recientes y tecnológicos males)… con suerte, no terminaré de estropear a mi blacky y todo volverá a la normalidad… claro está… con suerte!!

eBook vs otros dispositivos

En la típica comida de navidad, con viejos conocidos, antiguos compañeros y buenos amigos, como siempre, comenzamos a arreglar el mundo e impartir doctrina para hacer de este planeta un lugar mejor.

Como todos veníamos del mundo editorial (o habíamos pasado por él a lo largo de nuestra vida) salió el tema del eBook y la cuestión de si era realmente un proyecto de futuro o sería una moda pasajera, algo que regalar en las próximas navidades pero que en un par de años no sería más que un simple recuerdo de una idea que no llegó a más.

Es fácil suponer que había opiniones para todos los gustos, pero coincidíamos en un tema fundamental: el eBook nunca triunfará hasta que no lo apoyen las grandes editoriales. Hoy llegó a mis manos un artículo sobre un escritor que se había saltado a su editorial para vender su eBook directamente en Amazon. El artículo proclamaba el alto riesgo para las editoriales si más escritores optaban por esta línea, pero también indicaban que había contratado a otra editorial especializada en eBooks, quien gestionó la licencia de venta en Amazon.

Así que, las editoriales pueden estar tranquilas, los escritores quieren ser eso, escritores… y para eso contratan a las editoriales, para que puedan vender sus libros.

Sí es cierto que a partir de ahora deberán tener muy en cuenta las ventas online de libros (ya sea en PDF o eBook), pero simplemente se trata de adaptarse a un nuevo mercado, al igual que está pasando con la Web 2.0 o incluso en el mercado de la música (véase iTunes).

Pero, volviendo al tema que trata este post. ¿Tiene una viabilidad a medio y largo plazo el eBook? Pues depende. Dependerá de lo que digan las grandes editoriales, que manejan grandes volúmenes, best sellers, revistas de primer orden, etc. Pero también dependerá de lo que hagan los operadores móviles.

Y por qué digo esto. Básicamente porque toda la tecnología que estamos viendo converge hacia un terminal móvil que puede abrir cualquier documento, escuchar música, navegar por la Red, servirnos como GPS, etc… Los MP3 ya perdieron la batalla frente a los últimos modelos de móvil, ¿por qué debería ser distinto con el eBook? Dependerá del valor añadido que ofrezcan a sus usuarios frente a una pantalla del iPhone o de la Blackberry.

Lo que sí tengo claro es que si Apple ve negocio en vender libros al igual que vende música en tu iTunes, ya puede darse prisa el eBook.

Por mi parte, estoy con el grupo de amigos que el libro, como tal, no desaparecerá… poder pasar las hojas, leer tranquilamente en su sofá o en el metro, escoger la cubierta, sentir el tacto del papel, eso no lo cambio por un eBook o por tener el libro en el móvil. Pero eso no quita que muchas publicaciones acaben en formato digital.

La pregunta no debe ser ¿papel o eBook?, más bien deberíamos preguntarnos qué dispositivo usaremos ¿eBook o iPhone?