¿Qué influencia tienes en Twitter?

En los últimos días he podido ver en varios blogs comentarios sobre cómo medir la influencia que puedes tener en Twitter.

Fundamentalmente se realizan análisis basado en el número de followers que tienes, al igual que sucede con el número de visitas a un site. Pero se están levantando voces ahora contra este simple sistema de medición de la influencia, defendiendo que también debe ser valorada la interacción que se realiza por los usuarios, la calidad de las visitas y/o seguidores y, en el caso específico de Twitter o Picotea, el número de retweets que tienes.


Y es que en Twitter sigue funcionando el “yo te sigo, tu me sigues” sin entrar a valorar realmente lo que puede aportarte los twitts de cada uno.


¿Dónde está el punto de equilibrio? Pues depende… y aquí me sale la vena gallega… en función de lo que estés buscando deberás optar por una estrategia u otra. No hay una fórmula mágica.

Si eres una empresa que busca vender a un gran número de clientes, pues lo mejor es obtener el mayor número de seguidores posibles. Véase el ejemplo de Dell, ya que cualquiera puede comprar un ordenador, por lo que cualquiera puede ser su cliente.

Pero si eres una empresa que se dedica al desarrollo de software específico en diseño de maquinaria industrial (por poner un ejemplo), no deberías centrarte tanto en el número de followers sino más bien en la calidad de los mismos (si son realmente tus clientes y clientes potenciales) y si el mensaje que les haces llegar lo consideran útil (los retweets).

En mi caso, y espero que eso no lo consideréis como ejemplo… sigo a quien me parece interesante, independientemente del tema del que hablen; por lo que sigo a gente de comunicación 2.0, fotógrafos, videojuegos, noticias, etc… fundamentalmente porque mi twitter lo uso sólo para mi propio egosurfing: no vendo busco nada con ello…

Pero cada uno debe valorar qué busca en Twitter y plantearse su estrategia a seguir, en función de los objetivos que te hayas marcado.

Huella digital

En la vida de todo internauta, llega el momento de practicar lo que podemos denominar como egosufin o googlearse. Vamos, básicamente poner tu nombre en la barra de Google y ver qué pasa.

Y es que queramos o no, estamos en Google de una forma u otra. Bien porque hemos subido nosotros la información a través de una red social, de nuestro blog, una página corporativa; o bien porque alguien la ha puesto en la Red. Y no hace falta que sea información negativa, pueden ser nuestro expediente en la universidad, o que fuímos alumnos de un determinado master; también nos podemos encontrar con sorpresas: uno de mis profesores del master descubrió que tenía una multa pendiente desde hace varios años en un pueblo playero donde había pasado unas vacaciones.


En este caso, más que hablar de comunicación 2.0 (que no deja de serlo) debemos hablar más de gestión de la reputación online (en inglés Reputation Management). Y esto no es sólo para las empresas y corporaciones, sino también a título individual para cualquiera de nosotros que nos movemos en un mercado laboral 2.0

La comunicación 2.0 no es sólo hablar de lo bien que lo hace la empresa, poner un foro en nuestra web corporativa y participar en algunas redes sociales. Ya lo había comentado anteriormente, la comunicación 2.0 debe estar incluida en un plan estratégico en donde se analicen los motivos y razones por las que la empresa está en la Red y qué busca con este posicionamiento. Además, se debe valorar los riesgos y crear un plan de crisis online para estar preparados ante cualquier circunstancia.

A día de hoy, ya nadie se debería plantear la idea de un posicionamiento SEO o SEM de una página. Si no gestionar una imagen corporativa, la huella digital de la empresa, y eso supone posicionar un conjunto de sites, blogs, comentarios, foros, artículos, PPTs, fotografías, videos, etc.

El otro día hablaba con Efraim Martínez sobre la necesidad de una masa crítica para llevar acabo cualquier acción en la Red. Sin un mínimo de participantes, las acciones que podamos realizar, no dejarán de ser simples gotas en el océano que es la Red.

Este es el sistema de negocio de Linkedin, Viadeo, Facebook, Twitter y demás redes sociales. De la misma manera, tal y como apuntaba Efraim, Wikipedia a logrado gracias a una imponente masa crítica lograr un conocimiento colectivo que actualiza y mantiene sus contenidos en la Red.

Y, ahora, llega el momento de presentar a nuestro consejo de dirección la idea de llevar a nuestra compañía a la era 2.0 ¿Cómo debemos plantearlo?

  • Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la Red ya habla de nuestra compañía.
  • Lo segundo, que nuestros clientes ya comparten información sobre nosotros.
  • Lo tercero, que nuestros empleados ya están en la Red compartiendo sus impresiones

Normalmente estas son las mayores reticencias de las empresas a la hora de abrirse a la Web 2.0 pero no se dan cuenta que dar la espalda a la Red no soluciona los problemas.

Cuando pretendamos abrir nuestra empresa al mundo 2.0 debemos convencer a “la empresa”, y con esto incluyo a directivos, mandos intermedios, empelados, ex-empleados, proveedores, etc… para desarrollar una nueva cultura empresarial 2.0: todos son mensajeros de la imagen de la empresa y responsables de su huella digital.