La Omnicanalidad está de moda

Podemos decir que la Omnicanalidad es “the new black” o la nueva tendencia. Como ya lo fueran en su momento las redes sociales y el comercio electrónico, ahora le llega el turno a la omnicanalidad, o Omnichannel si lo queremos decir en inglés para que resulta más “cool”, y parece que ha llegado para quedarse.

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Pero primero debemos entender qué es la omnicanalidad. Si utilizamos la definición de Wikipedia, la “omnicanalidad es la estrategia multin canal de gestión de contenidos que usan las organizaciones para mejorar la experiencia usuario”. Dicho en otras palabras, es una estrategia que permite generar una experiencia uniforme a nuestros clientes a través de los diferentes canales en los que tengamos presencia, como pueden ser nuestras tiendas físicas, la página web, una aplicación móvil, etc.

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El mercado de lo online

Estaba escribiendo una respuesta a @Observador subjetivo , que había comentado mi post sobre “La ley no funciona en Internet“, y como me estaba animando he decidido comenzar un nuevo post.

Os recomiendo leer el comentario de Observador subjetivo sobre el tema de la piratería.

En parte, el tema de la piratería en la Red perjudica sobre todo a aquellas empresas que no han sabido ofrecer un verdadero valor añadido a los usuarios y se han aprovechado hasta la fecha de la falta de comunicación que existía entre sus clientes, o bien han dejado de lado al mundo online y, como decía un profesor que tuve, si no hablas tú de ti mismo… alguien lo hará (traducido… si no pones tus productos en la Red… alguien lo hará por ti).

Particularmente, yo me descargo películas a las que no se me ocurriría ir a ver al cine y aun falta para que salgan en TV. O bien ya han salido y no las he podido ver (es lo que tiene no tener vídeo). Otro motivo es bajarme series en Inglés subtituladas (ya no me llega el nivel para verlas del tirón… necesito ayuda 😦 ) porque cuando lo he intentado en las cadenas de televisión actuales, me he dado cuenta que el no saben subtitular una película. ¿Como es posible que lo haga mejor un usuario anónimo en la Red que una cadena de televisión con considerable presupuesto?

Y entre otras cosas:

    • Ya no descargo música… escucho la radio por Internet
    • He dejado de leer el 20minutos… leo elmundo.es
    • Ahora voy más al cine… y compro la entrada online
    • Ya no voy al banco… miro mis cuentas por su web
    • Ahora no veo casi la tele… leo blogs que me gustan
    • He dejado de hacer la declaración… acepto el borrador por Internet
    • Desde hace tiempo, no llamo a un 902… uso Google

  • Así que, resumiendo: desde hace tiempo ya no soy un pirata digital sino más bien un consumidor digital. Consumo más tráfico navegando, leyendo y comprando que haciendo actividades “ilegales”.

    En mi opinión, las empresas que se consideren perjudicadas deben volver a analizar su cadena de valor y lo que aportan a los usuarios y dejar de ver la Red como una amenaza para su negocio y comenzar a verlo como una oportunidad para crecer y llegar a cualquier parte del mundo.

    La Tele en mi ordenador

    El mundo 2.0 no solo afecta a las grandes discográficas o grupos editoriales, que ven como los internautas usan la Red para saltarse sus canales de venta y descargan los contenidos directamente de la Red.

    Pero ¿qué pasa cuando esos contenidos son una retransmisión en directo de algún programa o evento deportivo?

    Cada vez hay más sites que permiten ver online cualquier partido o programa que se transmita en el planeta. Puedes ver un partido de fútbol desde un canal alemán, unido con el sonido de la retransmisión de un programa mejicano. Claro está, que para llegar a este punto debes tener algún que otro conocimiento informático, ligeramente por encima del nivel del usuario medio.

    Para el común de los mortales, entre los que me encuentro, claro, las cosas nos las ponen cada vez más fáciles. Hay un montón de plataformas que te mandan un link directo a la retransmisión que quieres ver, abriendo una nueva ventana en tu navegador como si fuese una pantalla de TV.

    Mi intención no es daros un listado de portales desde donde podáis ver la TV por la cara… el motivo de este post es remarcar la diferencia entre lo que ha sucedido o está sucediendo en el mundo de la música, comparándolo con la televisión.

    En este caso, las cadenas de televisión, en vez de potenciar un marco legal que persiga a quienes transmiten la información, están buscando adaptarse a las nuevas tendencias del mercado, viendo el potencial que este abre de cara al futuro.

    La integración de las grandes cadenas (Cuatro ha sido comprada por Telecinco, y La Sexta se dejaba querer por Antena 3) apoya que se puedan centran en desarrollar sus propias plataformas para lanzar sus contenidos a la Red. Cada vez es mayor el número de programas y capítulos que suben a sus web, ahora llamadas 2.0, con publicidad incrustada en cada episodio o programa, personalizable para cada usuario, etc… vamos, que hay negocio.

    Esto es bueno para la Red y los internautas. Si la empresa privada ve que puede explotar el nuevo negocio de la Red, pues todos salimos ganando, ya que serán las propias cadenas las que se vuelquen en subir sus contenidos a la Red. En el fondo, su modelo de negocio viene a ser el mismo, pero ahora, además, lo pueden personalizar por usuario… y nosotros, pues ya estamos acostumbrados a ver publicidad en la tele, no?

    La web 2.0 ¿existe un verdadero modelo de negocio?

    Hace unos días, con motivo del último post de este blog, participamos en una conversación muy interesante sobre si existe un verdadero modelo de negocio en el mundo de la Web 2.0

    Todo surgió cuando comenzamos a opinar sobre un artículo publicado en elpais.com que hablaba sobre la evolución de la web 2.0, sus pros y (sobre todo) sus contras. Aunque fundamentalmente estábamos todos de acuerdo, si es interesante remarcar que poco a poco va surgiendo cierta tendencia crítica sobre el modelo de negocio que se nos planteo en un primer momento detrás del concepto 2.0. En esta línea, Alejandro Grosse, director de eureka! Marketing, afirmaba que es cuestión de tiempo que las empresas comiencen a rentabilizar las inversiones que están realizando en este campo. Y no puedo estar más de acuerdo.

    Pero, ¿qué entendemos por web 2.0? Siendo sinceros, no podemos decir que la web 2.0 haya sido una revolución tecnológica, pues la tecnología que estamos usando para desarrollar las herramientas y aplicaciones que denominamos 2.0 existía ya en los años 90 o son consecuencia de lenguajes de programación que ya se venían usando por aquel entonces (incluso antes).

    Entonces, ¿si no ha sido una revolución tecnológica qué ha hecho que la era 2.0 haya supuesto una revolución tal y como muchos la definen? Para responder a esto, debemos avanzar hacia el campo de lo social, analizar los cambios que hemos sufrido en la forma que tenemos de comunicarnos con los demás, con nuestros amigos, familiares, compañeros, clientes y demás.

    La web 2.0 ha supuesto una nueva forma de relacionarnos con el mundo. Pero ¿si ya existía la tecnología hace una década, porque ha supuesto una revolución social ahora y no antes? La respuesta a esta pregunta casi es mejor dejársela a los sociólogos, pero a mi humilde entender se debe más a una cuestión de necesidades, o más bien utilidades: hemos necesitado varios años para ver la utilidad de estas herramientas para comenzar a usarlas.

    Cuando muchos de nosotros éramos jóvenes, no teníamos ningún problema en mantener una amistad, por muy alejados que nos encontrasemos. El encanto de recibir una carta, tardó mucho en perder su efecto en favor del mail. Pero finalmente vimos la utilidad de utilizar el mail en vez de servicio postal.

    Las redes sociales ha aprovechado esta evolución y la han potenciado. Existen algunas diferencias entre nuestro querido Messenger y el Facebook de hoy en día, pero fue el primero quien nos mostró las ventajas de mantener nuestra primera identidad online, un listado de contactos y la inmediatez de las conversaciones, independientemente de la distancia. El segundo puede considerarse como una evolución que surge para completar una serie de necesidades surgidas de una utilidad.

    Pero, ¿de donde sale el dinero para pagar todo esto? Facebook hace poco que publicó por fin unas cuentas positivas, mientras que otras redes sociales aun no están logrando rentabilizar las inversiones que están llevando acabo para desarrollar sus plataformas. ¿Podemos decir entonces que no son rentables? Pues depende de en que parte del proceso evolutivo nos encontremos (recordar el post sobre la curva de Hype).

    ¿Por qué Google pagó una fortuna por YouTube cuando estaba pediendo 500 millones de dólares al año? Muchos de nosotros consideramos a Google como una empresa de futuro, que suele acertar en sus decisiones y no tenemos motivos para dudar que esta ha sido una decisión acertada. Viendo la situación con un poco de perspectiva… hace 10 o 20 años, si un directivo de la BBC decía que la cadena debía desarrollar un canal online para retransmitir su programación, lo habría tildado de loco y seguramente tendría que buscar trabajo en una incipiente empresa llamada Google. Si embargo, hoy en día son muchas las cadenas que se están apuntando al carro de la televisión online, creando sus propios canales en la Red, desde donde puede ofrecer a sus telespectadores toda su programación a cualquier hora del día. Ahora viene la pregunta del millón… ¿quién les está dando la tecnología para llevar estos proyectos acabo? Puede que YouTube siga perdiendo dinero y, en un futuro no muy lejano acabe cerrando sus servidores… pero seguro que Google ganará mucho dinero con la operación.

    Y es que debemos siempre plantearnos la cadena de valor que está detrás de todo lo que llamamos web 2.0. Muchas empresas nos vendieron las dulzuras del mundo 2.0 sin plantearse los problemas que ello conllevaba. Todo el mundo veía clarísimo que las redes sociales, comunidades y demás entornos sociales, podrían mantenerse mediante publicidad gracias a su volumen de usuarios. Facebook ha necesitado entrar en el exclusivo mundo de los 10 países más poblados del planeta (virtualmente hablando, claro) para lograr ser rentable. Lo cual deja muy poco espacio al resto de redes sociales para que puedan explotar el mismo sistema de negocio.

    Pero, si el dinero no está por esa vía… ¿dónde está? La respuesta la podemos encontrar en los terminales móviles, los denominados 3G y las tarifas de datos para conectarnos a la red. Puesto que ya hemos creado una utilidad, ahora sólo es necesario generar un servicio y cobrar por él. No estoy diciendo que Internet va a dejar de ser gratis… pero sí pagamos por él cuando nos conectamos a través de nuestro móvil y nos descargamos aplicaciones para instalar en nuestro terminal.

    Bien es cierto que en esta carrera 2.0 habrá muchos perdedores, pero también mucha empresas que lograrán ver dónde está el negocio y sabrán explotar sus oportunidades.

    Por ejemplo, muchos de nosotros hemos usado en algún momento de nuestra vida las páginas amarillas (ahora ya abandonadas al olvido de la estantería). En mi caso, ni tan si quiera uso las páginas amarillas online, pues Google (nuestro Santo preferido) me ofrece la información que necesito. Sin embargo, Telefónica ya está trabajando en una aplicación que ofrezca la misma información pero a través de una aplicación móvil, basada en la geolocalización, por lo podemos recibir ofertas e información en nuestro móvil de las tiendas y comercios que hay a nuestro alrededor.

    ¿Es esto un nuevo modelo de negocio? No. Siendo sinceros, el modelo ya existía desde hace años: Páginas Amarillas cuenta con una red de comerciales que buscan entre los comercios, empresas y profesionales, anunciantes para sus páginas; por lo que era cuestión de tiempo adaptarlo a las nuevas tecnologías existentes.

    En resumen. La web 2.0 ha supuesto una revolución a la hora de comunicarnos unos con otros, pero no ha aportado un nuevo modelo de negocio, tan sólo para algunas empresas de venta por Internet podemos decir que sí ha abierto un nuevo canal, pero eso es todo. Ahora estamos comenzando a ver y comprender la verdadera cadena de valor que hay detrás de todo esto y, algo fundamental para que no estalle la denominada burbuja.

    Pero la web 2.0 no será un burbuja que terminará por explotar, como ya pasó hace una década. Es simplemente el comienzo de un nuevo modelo de utilidad (que no económico) que está abriendo nuevos horizontes, a aquellos que son capaces de verlo y aprovechar las oportunidades que ofrece un mundo sin fronteras (Nota: ya en el sigo XIX se hablo de la revolución que supuso un mundo sin fronteras, con un comercio internacional creciente, gracias a los avances en los transportes: el ferrocarril, el barco a vapor, etc… por si os suena de algo).