El consumidor (Ir)Responsable

Sorprende cómo podemos ser más poderosos como consumidores que como ciudadanos a la hora de determinar las políticas y acciones de gobiernos y empresas.

Llevaba un tiempo pensando en escribir este post y no había encontrado hasta ahora el momento apropiado para hacerlo. Todo surge de una discusión informal sobre el poder que tiene el ciudadano de a pie para cambiar el mundo a través de su capacidad de consumo, frente a la nula o prácticamente nula capacidad que tiene como agente político.

Sin intentar entrar en temas políticos (el voto en las últimas elecciones municipales y autonómicas en España parece tratar de demostrar que el ciudadano sí quiere tener voz y voto en la realidad del país), he ido dándole vueltas a la idea que somos más poderosos como consumidores que como votantes, pues las empresas suelen prestar más atención a nuestra intención de compra que a nuestro sesgo político.  Seguir leyendo