La importancia de la cultura empresarial

Todos hemos escuchado sobre la importancia de una buena cultura empresarial en las organizaciones como base fundamental en la que basar nuestro éxito. Sin una buena cultura, la empresa no funcionará y fracasará.

Pero ¿esto cómo afecta a sus resultados y a su reputación en un mundo digital? Hace unos días compartía un tweet sobre la disputa de un empleado de Google al que habían despedido por un manifiesto, donde defendía que la empresa apoyaba a otras razas y mujeres por encía del pensamiento conservador y tradicional blanco.

La defensa de James Damore, que así se llama este personaje, sostiene que en Google existe realmente una política de discriminación y utiliza los chats internos donde empleados opinaban sobre todo tipo de temas.

La reputación de las empresas no sólo se basa ahora sobre la base de sus propias campañas de comunicación. Las redes sociales han permitido que cualquier empleado pueda expresar sus opiniones sobre la empresa, dar su opinión y compartir su valoración sobre la cultura de la empresa, bien denunciando casos de acoso encubiertos o bien defendiendo una buena política interna. Hay casos para todo.

No hace mucho una empresa española despedía a una de sus empleadas por los comentarios despectivos compartidos en su Facebook personal sobre Inés Arrimadas. Los comentarios personales que podemos compartir en nuestras redes sociales también pueden ir en contra de la cultura de la empresa a la que pertenecemos y hacernos perder, a día de hoy, nuestro trabajo.

Las empresas deben de tener una política clara y apoyar que sus valores, normalmente positivos, se lleven realmente a la práctica. Algunas empresas han comenzado a transmitir a sus empleados la necesidad de llevar una vida saludable, sobre la base que una persona que sigue una dieta adecuada, es activa (por no decir que hace deporte… de algún tipo) y se cuida, suele tener mejores rendimientos en la oficina, se enferma menos y tiene una actitud más positiva. Empresas como PWC ha lanzado el proyecto “Be well, work well” en este sentido.

Si no somos capaces de definir una cultura interna clara, nuestra organización lo hará por nosotros y puede que no nos guste el resultado. Cambiar una cultura interna negativa lleva mucho tiempo y esfuerzo, pero la inversión es necesaria para garantizar el éxito de nuestra empresa. Es, permitirme la comparación, como un equipo de fútbol. Podemos tener a los mejores jugadores, pero si no trabajan en equipo, son solidarios, se apoyan mutuamente y trabajan de forma conjunta, los resultados serán bastante mediocres.

El cambio de la cultura empresarial comienza de arriba hacia abajo. Deben ser los directores y responsables de la compañía los que comiencen a dar cabida a ciertos comportamientos y desechando otros. Dirigiendo a sus equipos hacia un tipo de conducta determinado y recriminando las que no estén alienadas con el objetivo que se han marcado. Poco a poco, esta cultura comienza a permear a sus equipos  y comenzamos a crear una cultura colectiva.

Por poner un ejemplo, en mi empresa quisimos implementar un sistema sencillo: la puerta cerrada de un despacho implica que se está ocupado y no se puede interrumpir. Cualquier tema que quieras ver con otro compañero deberá esperar a que abra su puerta. De este modo avisamos, con nuestra puerta, de cuándo estamos concentrado en algo y no deseamos ser interrumpidos y cuándo pueden llegar a nosotros para preguntar cualquier tema o duda que puedan tener. Algo tan sencillo ayudó a evitar las muchas interrupciones que sufríamos y a que las personas se organizasen mejor. Poco después comenzaron a programar reuniones específicas para revisar los temas que se querían tratar en vez de plantarte delante del despacho de alguien y decir “podemos ver esto ahora”.

Como es lógico, este es un simple ejemplo de un proyecto más ambicioso para cambiar una cultura empresarial. Pero a través de objetivos sencillos, cuantificables y factibles, se va logrando paso a paso desarrollar la cultura interna que se desea.

Hace tiempo, una persona de mi equipo me pidió ayuda para mejorar sus competencias en la organización de su trabajo y la gestión de su tiempo. Gestionaba muchos proyectos a la vez y su falta de organización hacía que siempre estuviese con los tiempos justos y debía de correr de un sitio a otro para completar las tareas en el tiempo asignado. Hablamos del problema y acordamos trabajar juntos para que mejorase sus competencias, pues parte de la política de la empresa era que todos los equipos supieran gestionar adecuadamente el tiempo, tanto el propio como el del resto de equipos con los que se trabajaba.

Parte del apoyo que le presté fue comenzar a programar reuniones de seguimiento, para asegurar que los proyectos se llevaban según el plan estipulado. Si no había una reunión programada, no podíamos revisar ningún punto sobre la marcha, por lo que si necesitaba alguna aprobación, debía organizarse, programar una reunión, con día y hora definida, y presentarse a la misma con todos los materiales necesarios. Al principio fue duro. Hubo alguna ocasión donde salió de mi despacho desesperada porque me negué a seguir con la reunión al faltar parte de la documentación que debía presentar. Pero con el tiempo se fue organizando mejor, aprendiendo a programar su trabajo y a llevar todo lo necesario a las reuniones a las que debía asistir. A día de hoy, volvemos a tener juntas informales, donde revisamos los temas que van surgiendo a diario y necesita una retroalimentación rápida por mi parte. Pero también programos reuniones, con el tiempo suficiente, para validar los temas importantes.

Y ese es otro de los trucos para que una cultura empresarial triunfe. Debe de ser flexible, sin perder el sentido. Hay que saber cuando hacer las cosas “by the book” y cuando podemos ser más relajados y tener mayor flexibilidad. Cuando el equipo, además, aprende a diferenciar las dos situaciones, ya tienes una cultura colectiva.

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El éxito de nuestra empresa se fundamenta en tener un equipo implicado, que trabaje de forma conjunta, con unos alineamientos claros. Si somos responsables de una empresa y tenemos un equipo a nuestro cargo, debemos asegurarnos que disponemos de una cultura empresarial adecuada, que todos la compartan y la lleven a la práctica, incluso en sus vidas personales.

Respuestas curiosas en Twitter

En mi último artículo hablaba sobre la importancia de cuidar nuestra reputación digital, pues puede tener consecuencias (y en realidad las tiene) en nuestra vida y en alguna otra ocasión compartía alguna que otra metedura de pata de los community managers, así que hoy voy a compartir algunas respuestas curiosas de otros community managers que supieron responder de formas bastante curiosas.

Telepizza suele ser un blanco común de las bromas y críticas de los usuarios. En ocasiones, las respuestas que ofrece su cuenta oficial nos hacen reír por un rato.

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Los cambios generados por nuestro móvil

Desde hace ya muchos años casi todos nosotros llevamos un móvil siempre encima. Es nuestro inseparable compañero y pasamos más tiempo con él que con nuestra familia y amigos. Pero ¿hasta que punto ha cambiado nuestra vida?

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Recientes estudios demuestran como los teléfonos móviles, los smartphones con acceso a Internet que para simplificar llamaremos directamente móviles, han cambiado nuestros hábitos y patrones de conducta. Antiguamente, en esas interminables comidas y cenas con amigos, si teníamos una duda sobre una canción o el director de esta o aquella película, nos pasábamos horas discutiendo sin realmente saber si habíamos llegado a la conclusión correcta. Hoy en día podemos hacer una búsqueda rápida en nuestro móvil y salimos de dudas. Seguir leyendo

La economía informal en México

Hace unos días, al salir de casa, me quedé unos instantes viendo cómo estaba todo listo para que comenzaran a montar el puesto de tacos que se suele poner a escasos metros de la puerta y comencé a pensar en la importancia que tiene en México el comercio informal.

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Justo cuando estaba saliendo de casa para ir a trabajar, coincidí con un señor que traía en su bici, al que había añadido un accesorio en la parte delantera para transportar un montón de refrescos. Se paró justo al lado de donde minutos después debería estar el puesto de tacos y dejó una caja repleta de botellas de Coca-Cola. En el mismo espacio transportaba envases vacíos, por lo que doy por hecho que también se encargan del reciclado de los mismos y su posterior relleno. La escena no me llamó, en ese momento, mucho la atención. Seguir leyendo

El futuro de Microsoft en el mercado actual

Cuando muchos de nosotros comenzamos a trabajar con ordenadores todo lo que existía era Microsfot y su inmortal Windows. Sin embargo, hoy en día nos encontramos con una realidad muy distinta donde existen nuevos competidores y nuevos dispositivos que hacen replantearse al gigante de Redmond su modelo de negocio.

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Microsoft ha sido, para muchos de nosotros, como algo que pensábamos que siempre iba a estar ahí. Al estilo de Facebook para los millennials o Google para algunas otras generaciones. Crecimos, nos criamos y maduramos utilizando Windows y navegamos a través del Explorer. Sabíamos que existían otras opciones, como Apple o Linux, pero estas estaban reservadas para ciertos perfiles más creativos, los primeros, o tecnológicos, los segundos. Para el resto de los mortales, Windows lo era todo y Office era nuestro universo. Seguir leyendo

El traje invisible del emperador

A todos nos contaron de niños la historia de un rey al que le vendieron una tela increíble, hasta mágica, según la cual sólo aquellos aptos podrían verla, mientras que permanecería oculta para el resto.

La historia normalmente se le atribuye a Hans Christian Andersen, publicada en 1837 como parte de unos cuentos para niños, basada en la historia española de “El Conde Lucanor” (1330-1335) y, aunque con algunas diferencias, narra las aventuras de dos pillos que logran engañar a todo el mundo diciendo que su tela sólo puede ser vista por quienes son aptos al cargo que ocupan.

Esta historia, que nace como un cuento para niños, puede verse a lo largo de la historia en diferentes ejemplo relacionada con el liderazgo. La historia muestra como la gente que rodea a un líder es muchas veces incapaz de expresar realmente lo que piensan o ven en realidad, aunque esta realidad sea obvia para todo el mundo. Seguir leyendo

Youtuber como forma de vida

Ya son una parte importante de nuestra vida y consumimos su producto de forma habitual. Los “youtubers” están transformando la forma en vemos contenido audiovisual: a la carta, segmentado y a nuestra medida.

Según algunos estudios, las ganancias que generan los principales youtubers del momento podría rondar 62 millones de euros, una cifra que podría ser más gracias a que muchos amplían sus negocios a la publicación de libros y las conferencias.

Uno de los principales youtubers del mundo es el canal PewDiePie, del sueco Felix Avrid Ulf Kjellberg, que cuenta con más de 55 millones de suscriptores y se estima obtiene unas ganancias cercanas a los 15 millones de dólares. Dentro del habla hispana encontramos a German Garmendia y su canal HolaSoyGerman, con 31 millones de suscriptores. Seguir leyendo

Para encontrar la aguja quema la paja

Todo el mundo conoce el dicho “esto es como encontrar una aguda en un pajar” y lo utilizamos para dar a entender que algo es muy complicado o difícil de llevar acabo. 

En realidad, nunca me he tenido que enfrentar a la tarea de buscar una aguja en un pajar, pero supongo que así, a priori, no debe de ser una tarea sencilla. Así que cuando escuché una respuesta por casualidad, me quedé pensando sobre las vueltas que le damos a las cosas.

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Hace unos días, estaba con unos amigos tomando unas cervezas y hablando de un poco de todo. Era una de esas conversaciones que se tienen con buenos amigos de las que luego no recuerdas nada, pues simplemente se trata de pasar un rato agradable y disfrutar de la compañía de los demás. Sucedió de repente. En medio de la conversación alguien dijo la típica frase “eso es como encontrar una aguja en un pajar” y al otro lado de la mesa escucho una respuesta que no me esperaba: “Pues quema la paja y encontrarás la aguja“. Seguir leyendo

La confrontación como elemento positivo en la empresa

Desde niños nos han enseñado que discutir no es bueno y que es mejor llevarse bien. Hay un dicho que dice “es mejor un mal acuerdo que un largo pleito” y en eso nos afanamos cuando trabamos con otras personas.

Pero es algo que no es correcto. Hace tiempo escribía sobre lo positivo de tener diferentes opiniones en un equipo de trabajo y generar debate en torno a las estrategias que se quieren desarrollar. Los equipos de trabajo que permiten discrepar y discutir sobre la idea original o la oficial tienen mayores probabilidades de tener éxito frente a los equipos que simplemente siguen a un líder con un pensamiento único.

Este punto de vista lo he aplicado, creo, desde que era pequeño. Aún recuerdo uno de mis primeros trabajos, cuando en una reunión con los máximos dirigentes de la empresa, el Director Financiero detiene la reunión y me dice “Jaime, di ya lo que estás pensando porque no paras quieto en la silla y me estás poniendo nervioso”. Podéis imaginaros que casi me da un infarto del susto. De repente toda la sala se gira hacia mí preguntándose quién sería ese mocoso que estaba asistiendo a la reunión. Hubo un conjunto de casualidades que me llevaron a participar, para dar apoyo en un tema muy específico que debía hablarse durante la reunión, pero mi función era básicamente quedarme callado todo el rato. Así que, de improvisto, pasé a ser el centro de atención de toda la junta directiva y los mandos más importantes de la compañía, que me miraban ansiosos para saber qué era tan importante como para parar la reunión. Seguir leyendo